Bob Marley: una patria para el rastafari

Las biografías y reportajes suelen mostrar un lazo muy fuerte entre Bob Marley y Londres o Nueva York, pero hacen muy poca referencia a su relación trascendental con la ciudad de Miami.

Publicado

28 Nov, 2023

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Escribe Pedro Medina León

Los que cortamos lazos con nuestros países sentimos que la “nueva patria” se convierte en el lugar donde están los seres que amamos, y es por eso que, si tuviéramos que elegir dónde morir, sin duda sería allí, rodeados de esas personas.

Bob Marley alcanzó la cumbre de su carrera en Europa, entre los años 1975 y 1977, mientras vivía en Londres. Logró ser el primer músico tercermundista con una repercusión internacional igual o mayor a la de artistas del nivel de Mick Jagger. La cúspide llegó con el tour del álbum Exodus, que agotó entradas en Inglaterra, Holanda, Dinamarca, Francia, Bélgica, Alemania y Suecia. Estados Unidos no era indiferente a su música, aunque, en comparación con Europa, aquí tenía una notable desventaja. La gran gira estadounidense de Exodus estaba programada al finalizar la europea, pero las cosas no siempre salen según lo previsto: en Francia, jugando futbol contra un equipo de periodistas, Marley se rompió una uña del pie. La herida fue grave: su médico encontró células cancerígenas y recomendó amputar el dedo para prevenir la propagación del cáncer. La gira por América se canceló y ese año, 1977, Marley volaría a Miami para escuchar una segunda opinión.

La ciudad que recibió a Marley era bastante diferente de la que conocemos ahora; no estaba poblada de latinoamericanos del extremo sur del continente, pero sí de habitantes del tercer mundo caribeño: Bahamas, Haití, Jamaica, Aruba… La inmigración legal y las lanchas con contrabando humano que llegaban desde Haití y Bahamas eran el plato de cada día. La dictadura de Fidel Castro consolidaba cada vez más a una comunidad cubana que siempre había tenido presencia en el sur de la Florida, aunque en un inicio por otras razones: la inconformidad con el gobierno de Batista o el lujo que podía permitirse cierta élite al vivir con un pie acá y otro allá. Miami llevaba acuñando el imaginario de “tierra prometida” desde entonces.

Bob Marley (Cortesía: Universal)

En Miami, el panorama no fue muy alentador: los médicos del Cedars of Lebannon Hospital (hoy Jackson Memorial del Downtown) confirmaron el diagnóstico, había que remover las células cancerígenas de inmediato y lo mejor era amputar el dedo. Esa no era una opción para el credo rastafari, pero sí que le removieran las células. Marley compró una casa para reposar el periodo postoperatorio y establecerse ahí con su esposa Rita y con Cedella Booker Marley, su madre, quien vivía en Delaware y se mudó con ellos. Un par de meses después, ya algo recuperado, terminó de gestar el álbum Kaya en los estudios Criteria de Biscayne Boulevard. Su famoso hit “Buffalo Soldier” también se grabó ahí. Teniendo esposa, madre, casa e hijos en Miami, los planes continuaron. Fueron casi dos años de gloria con los álbumes Kaya —gira que culminó con el concierto en la Arena del Jai Alai de Miami—, Survival y Uprising, pero en Nueva York, durante la gira Uprising, el cáncer hizo eco nuevamente. Marley viajó para ver a su médico en Alemania, pero esta vez no hubo tregua: le quedaban muy pocos días de vida. El viaje de regreso fue a Miami, a su casa, para pasar sus últimos momentos con su familia. A las 11:45 a. m. del lunes 11 de mayo de 1981, Bob Marley falleció, tomado de la mano de su madre, en el Cedars of Lebannon Hospital.

El funeral de Marley fue multitudinario. Así informaron algunos medios su muerte.

Que los textos biográficos y documentales le dediquen pocas líneas a este pasaje de su vida, la contextualicen más entre Londres, Alemania y Nueva York, y sostengan que su muerte en Miami fue circunstancial es totalmente rebatible: el máximo exponente rastafari era habitual en estas calles. Incluso, una de sus fotos más divulgadas, en la que aparece jugando futbol, fue tomada en un parque de Miami. A pesar de que en Alemania le dieron pocos días de vida y pudo quedarse ahí, abordó un avión y “apagó la luz” en la capital mundial de los bikinis y las siliconas. Actualmente, varios de sus hijos viven acá y Cedella, su madre, se quedó aquí desde finales de la década de los setentas, hasta su muerte, en el 2008. Marley apenas vivió treinta y seis años, por eso no se estableció más tiempo en la ciudad, pero no debería resultar impensable que quizá, como nos sucede a muchos, esta tierra pudo haber sido una patria para el rastafari.

Pedro Medina León nació en Lima, Perú, en 1977. Su novela Varsovia ganó el Florida Book Award 2017 y es autor de los libros Marginal, Tour: una vuelta por la cultura popular de Miami, Americana, La chica más pop de South Beach, Callejeros, Bandidos y editor de las antologías Viaje One Way y Miami (Un) Plugged. Es Editor del portal cultural y sello editorial Suburbano Ediciones, conferencista en temas de historia y cultura popular de Miami y estudió literatura en Florida International University y en su país Derecho y Ciencias Políticas. pedromedinaleon.com

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