Las voces trenzadas del coraje

La escritora y gestora cultural Rocío Fuentes impulsa una empresa que muchos miran con curiosidad, otros con suspicacia: un sello editorial para mujeres poetas.

Escribe José Carlos Picón

La primera entrega que leí de la editorial La Purita Carne fue uno de su colección La Trenza. “Liberaciones. El sentido de tu universo”, un conmovedor testimonio de Katherine Estada sobre la vida entera con un hijo con espectro autista. Este volumen arranca con un texto introductorio de la poeta Violeta Barrientos de esta manera: “La visibilidad de aquellas personas que no se comunican en nuestros códigos lingüísticos es limitada como la visibilidad de la poesía”. Desde ya se nos advierte que el terreno del que trata este discurso es uno marginal de cierta manera; oculto, no visible. Frente a ello, Estrada responde con la sangre, con la pulsación de la que es dueña una madre que va refiriéndose al dolor de su hijo.

La elaboración de los versos de Estrada responde a un proceso intenso de observación paciente, de experimentación y acciones ensayo-error. Por ello logran ser tan sentidos y honestos. “El pavor no avisa,/me alcanzó en la médula de un mediodía,/mientras te veía reptar sobre la alfombra del A,B,C…”. No obstante, no existe la presencia de la desesperación ni de la angustia. “Ven mi niño,/vuelve a reflejarte en mis ojos,/(…)./Juro por mis antepasados que inocularé/sobredosis de fe”.

Poeta y editora Katherine Estrada.

Estrada transita hacia una manifestación de la madurez logrado por el ejercicio del amor, de la calma, la tranquilidad y resiliencia frente a lo que sabe, su realidad. “Valoramos más la paz/quienes hemos resistido una guerra”. La sabiduría y sus canales conviven con el asombro, la ansiedad y la resignación, pero, sobre todo, con la maravilla de la entrega por un amor ilimitado y puro. La cotidianidad, dentro de esta experiencia, es retratada con ritmo y honestidad. Rituales y escenas de maternidad, pero también de oscilaciones de ánimo, reflexividad femenina y decisiones. “Me enfundo mis empolvados zapatos,/que me trasladan hasta esa pálida mirada/(…)/Transcribo recetas:/leche de coco, pan de yuca, aceite de orégano”.  

El libro de Katherine Estrada es el mosaico del amor maternal, el asombro y la sabiduría construida. El registro de quien realiza sus actos y conduce su conducta alrededor de su eje principal: el hijo en su tramo de perpetuo aprendizaje y vulnerabilidad. Sin duda, una experiencia que conmueve y nos despierta en el mundo de las personas con autismo, a través de la sutileza y la bella filosofía de la poesía.

Resplandores de la piedra

Un segundo volumen de La Purita Carne que comento a continuación es “Habitar una piedra” de Sandra Suazo. La poeta utiliza una estrategia pictórica, podríamos decir. Quizás es su cercanía con las artes gráficas y urbanas, lo que determina la identidad de esa forma de componer versos. Una acción de alguien que arroja materia con cierto cálculo, para experimentar así, la ruta o la forma todavía imaginada. Un flujo prevaleciente que configura espectros de palabras enhebradas con sentido, si el lector se lo permite, a sí mismo.

Va desencadenándose una fuerza magmática, muy centrada en el eco de lo original y la arquitectura invisible que nos copa. “Ella contaba/que de sus ojos salían/todos los caballos hacia Cusco/(…)/Peces y choros en la falda del morro/sepia brillante”. Al mismo tiempo, los motivos de la poeta, sus intereses aparecen, se conjugan con puesta en escena del poema. Encontramos así, arraigo hacia lo terreno en tanto objeto de memoria, así como sujeción por hacer poesía sobre el habitar; añadimos interés por la arqueología y el pasado constituido en el recinto de Armatambo en el imaginario de Suazo. Esa conexión con el origen del que hablamos hace unos momentos. “Todo estaba hecho hace mucho ya/las faldas del morro rebosaban de conchas/sembradas en pantanos salados”. Precisamente, el texto titulado Armatambo es el intento de una reconstrucción de un conjunto de escenas prehispánicas, vinculadas simultáneamente, a vitales pensamientos del presente.

Poeta peruana Sandra Suazo.

Así como hay un ímpetu vigoroso en la construcción del poema, también existe fascinación por el descubrimiento, por aquello que pueda darnos luces de un pasado remoto, y que solo puede hacerse tangible por el trabajo científico. Suazo sugiere una cosmovisión que presenta una conexión casi fisiológica además de espiritual con ese pasado. Como si los gestos y movimientos acontecidos, hace miles de años, fueran versiones anteriores de performances actuales, situaciones y actos cotidianos.

El volumen está compuesto por tres partes. Lo expuesto hasta el momento corresponde a la primera, “Consistencia de la piedra”. La segunda, “Habitantes”, recoge poemas que constituyen, en su mayoría, monólogos de un yo determinado. La primera persona que acerca, a un plano más íntimo, la experiencia de la voz. “Qué será ser experto en poesía//Mi mirada es experta en clasificar/vasos de plástico abandonados”. Si bien esto sucede con algunos de los textos, otros son, más bien, descripciones poetizadas de seres fantasmales del imaginario cósmico-planetario de Suazo.  

Por último, “Piedra atravesada”, reúne un conjunto de poemas que son escritos, aparentemente, desde una emoción detonada por situaciones concretas. Se entremezclan piezas de estilos y registros distintos. Cabe resaltar que, lo simbólico, la alegoría, la libre metáfora y las imágenes son insumo de las construcciones de Suazo a través de su intenso trabajo de escritura.

El dolor de las bestias

Posteriormente, leí “La mujer de la bestia” de Teresa Orbegoso, un conjunto de textos intitulados que bien podrían funcionar como un solo gran poema río con estancias sugeridas, pausas y silencios. Cada paño poético que compone esta ópera incesante cuando dice, despierta la atención sobre todo a lectores despiertos al movimiento y la imagen feraz, violenta.

Poeta peruana Teresa Orbegoso

“Todo se construiré en el grito”. Siempre hay un proceso de adentro hacia fuera. De un estallido. “Camino junto a mis site demonios/soy pan para mi amigo/me desprecio/esclava soy”. En estos textos Orbegoso, ejerce, en definitiva, un proceso liberador. Queda implícita la relación que la poeta establece en el mundo. Algunos hombres-bestia, mundo-bestia, ¿poesía-bestia? La lectura propuesta es igual de libre y azarosa como algunos de los poemas que compone Orbegoso. Lo curioso, a pesar de esta impronta expansiva en una dimensión del cosmos de la poeta, es la contención en el lenguaje de las piezas que, no obstante, funcionan mediante tensiones internas de imágenes, citas, letanías, preguntas e incertidumbres. Todo aquello como parte de un aparato que la sume en una búsqueda de curación, de purificación y respiro.

José Carlos Picón (Lima, 1979) es periodista y escritor. Ha colaborado en diversos medios impresos y digitales, en páginas culturales y en plataformas de entidades públicas y privadas. Cuenta con dos libros de poemas publicados, "Tiempo de veda", (2006) y "Canciones de un disco cualquiera", (2013).

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