Dónde dejar tanto ruido roxana crisólogo 2024

Roxana Crisólogo: un lugar tras la búsqueda

Roxana Crisólogo, poeta peruana radicada en Finlandia, ha publicado con AUB (2023) “Dónde dejar tanto ruido”, un volumen que delata la madurez de su trabajo poético, la persistencia de su compromiso con las fracturas de la humanidad, su desacuerdo con la injusticia y la ternura revolucionaria con que asume su vida cotidiana.

Publicado

6 Mar, 2024

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Escribe José Carlos Picón

Valora el silencio, pero su espíritu es una estrella en ebullición constante. Una poesía enérgica, universal, de emociones sólidas y lírica del momento ciego, actos irrelevantes que simbolizan un devenir a distintas escalas en los estrados del amor, del autorreconocimiento, de la dignidad femenina. Estética de cuadros y escenas laceradas, aparentemente nimias, pero con significación acuñada en sangre y memoria. Roxana Crisólogo ha pisado el suelo de países diversos, tal vez por ello su constante aprendizaje sentimental detenta ambigüedad como seguridad frente a lo adverso de la depravación humana.

“Dónde dejar tanto ruido” es testimonio de años de temblor acumulativo. Es la operatividad desde un punto donde el alimento ha sido dolor, desdén, amor, desamor, lucha, exilio, no pertenencia. ¿Cómo se construye una melodía articulada si el movimiento llega a dominarse de tal forma que se vuelve necesario a pesar del vacío, la enfermedad, la tristeza y la nostalgia?

Roxana Crisólogo ha conseguido, como las atletas veteranas que reciben las últimas medallas, el dominio de su angustia, su ansiedad, su miedo, para ponerlos al servicio del discurso, de la belleza, del impulso irrevocable que empuja a los agonizantes a la vida.

Poeta peruana Roxana Crisólogo. Foto de Trilce Teivainen.

Los microuniversos que canta Roxana en sus quebradas letanías: “el rigor de cortar verduras / triturar  macerar  picar”, “los neofascistas se reúnen en mi plaza favorita / ahí compro las fresas para revenderlas”, “apilan cajas / y les hacen huequitos a los costados para que circule el aire / gallos que buscan con desesperación por dónde / se fuga el aire”. Son piezas no solo de la integridad de algunos de los poemas, son también, colores que dotan de una atmósfera los aires de batalla y convivencia. ¿Existe paciencia en estos espacios? ¿Existe tolerancia?

La conexión solidaria se abre paso entre el sopor de aquello que no cambiará. El hombre, la mujer, son pilares en los movimientos demográficos, en simples traslados, en la migración. Flujos que buscan algo, un objetivo, tal vez solo escapar de una percibida insignificancia; buscar vida, anhelarla, agonizar mientras tanto. Roxana Crisólogo desmenuza las esquirlas de ansiedad y miedo, precisamente, para dar aliento a quienes afrontarán las batallas del hoy y del mañana, en una trinchera, en una oficina, en una plaza, en el transporte, en la calle, en la vida.

Roxana Crisólogo: la vida como material poético

Hacer poesía de los ricos campos de espárragos / que se llevan toda el agua / de los campesinos sin agua / para que quienes recorremos con ansiedad el supermercado / en busca de espárragos del Perú / tengamos en nuestras mesas espárragos del Perú”. La poeta es consciente de cierto privilegio que le otorga su condición de ciudadana del mundo. No obstante, rompe con esa telilla viscosa con los puños y los dientes para acertar la verdad en el terreno del poema. 

Y es que para Crisólogo, son “hermosas las palabras de la dictadura de las palabras”, asi como “la poesía que no tiene palabras para hacer poesía / de las hermosas palabras de la dictadura de las palabras”. De alguna manera sugiere la poeta su rol dentro de contradicciones del mundo actual, qué puede quedar solo en la palabra. ¿Quién y cómo se escribirá la nueva historia? “Vamos a amasar un país / vamos a amasar la ausencia”. Las épicas de su padre, del profesor, de la arpillera, personajes universalizados que son perfilados a detalles y retazos de memoria, son intentos de reconstruir con emoción, la historia, las historias.

El valor de un amor colectivo que colisiona contra las islas hipervirtualizadas, el individualismo cruel y feroz. La madurez de su voz ha hecho que la poeta despliegue con serenidad acciones, testimonios, discursos en diálogo para representar la vacía rotación y traslación de un mundo sin extremidades, que cae en picada, precisamente, por el remate sinuoso de un francotirador que revienta selectivos proyectiles, en el centro de la empatía y la solidaridad.

José Carlos Picón (Lima, 1979) es periodista y escritor. Ha colaborado en diversos medios impresos y digitales, en páginas culturales y en plataformas de entidades públicas y privadas. Cuenta con dos libros de poemas publicados, "Tiempo de veda", (2006) y "Canciones de un disco cualquiera", (2013).

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