Círculo de Lectores
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Jorge Ureta

“¿Cómo ser valiente?”, de Jorge Ureta Ureta

"¿Cómo ser valiente?" o la divertida y educativa historia del escritor peruano Jorge Ureta Ureta, que cuenta con personajes venezolanos.

Publicado

12 Ago, 2025

Escribe Ricardo Ayllón

La lectura de un libro puede hacerse desde cualquier arista, desde la tradición literaria que lo antecede, a partir de sus referencias temáticas, desde la naturaleza de los personajes o del lenguaje propuesto, quizá a partir del género al que pertenece o desde cualquier otro tipo de interpretación que el lector decida. ¿Cómo ser valiente? o la divertida pero educativa historia del cuy ansioso y el turpial entrometido, del escritor peruano Jorge Ureta, podría abordarse, por ejemplo, desde los libros que cuentan ya con la presencia de inmigrantes venezolanos en el Perú como, por ejemplo, el libro de cuentos Revuelos del llano, de Óscar Gilbonio, o la novela La Chama, de Teófilo Villacorta Cahuide, ambos de reciente aparición; también podría leerse desde la larga tradición universal constituida por la presencia de animales como protagonistas de una historia, o quizá también sumándola al grueso de libros infantiles que se publican abundante y diariamente en todo el mundo.

Es cierto que la historia de Jorge Ureta cuenta con estas tres características, pero esto a la vez no es una afirmación tan certera. Me explico: en primer lugar, la presencia de un cuy y de un turpial, animales típicos de Perú y Venezuela, respectivamente, constituyen en efecto una metáfora de la convivencia de un ciudadano peruano y venezolano, pero este es un elemento que termina diluyéndose a medida que avanzamos en la historia puesto que, más allá de la particularidad cultural de sus nacionalidades, los personajes logran consolidar una entrañable amistad donde la diferencia ciudadana resulta siendo solo anecdótica.

En segundo lugar, es verdad que esta es una historia de animales, pero Ureta ha humanizado la naturaleza de uno de ellos, la del cuy, y tanto por los hábitos y comportamientos de éste llegamos a sentir que estamos solo ante la presencia de un muchacho gordito, apocado y perezoso que ha terminado recibiendo a un ave en su habitación por necesidad de compañía y, más tarde, en el desarrollo del relato, porque el turpial, que sí vive de modo más coherente con su naturaleza animal, acaba convirtiéndose en su confesor, cómplice y amigo.

Y, en tercer lugar, este es un libro que, por la sencillez de la trama y el tipo de ilustraciones, se interpreta como una propuesta infantil, y, sin embargo, por el modo como los protagonistas terminan desentrañando la naturaleza de su rutina, el contenido de los diálogos y el peso de las reflexiones, es sin duda una historia para todo tipo de lector, incluso para aquellos que buscan hallar en los libros formas de enfrentar y resolver conflictos íntimos y personales.

Jorge Ureta Ureta
Escritor peruano Jorge Ureta Ureta

Digo todo esto porque el esquema narrativo es el siguiente: un cuy que vive encerrado en su habitación, con una carga anímica que ha rebasado su mundo exterior, y un turpial que ha llegado a la vida del roedor para encontrar refugio, pero que se convierte con el tiempo en la voz de su conciencia. A partir de aquí, oyendo en todo momento la voz en off del turpial, que es el personaje-narrador hablando en tercera persona, nos sumergiremos en la historia de dos vidas muy diferentes, donde la del cuy es sin duda la más conflictiva puesto que el narrador-personaje (el turpial) la tiene todo el tiempo ante sus ojos, convirtiéndose en el centro de sus descripciones, interrogantes y preocupaciones.

Por eso digo que el libro da pie para ser concebido como el tipo de textos que afrontan el difícil entramado de la naturaleza humana. Aquí es el cuy quien tiene que resolver el sedentarismo de su vida (vive como un ermitaño, se dedica solo a escribir y jugar en una laptop, sale a la calle apenas lo necesario y parece no tener un norte más ambicioso que el empeño al que lo obliga su dedicación a la poesía). El ambiente de encierro en el que vive, vuelca al lector (igual que al turpial) hacia el anhelo de que el roedor busque una forma diferente de existencia, se lance a las calles y cambie aquella rutina claustrofóbica.

Es entonces la actitud ante la vida el tema cardinal de este libro, la forma en que queremos que se conozca nuestra historia personal, ¿la decisión de que nuestra existencia sea el aburrido libro de la inacción, el ser unos perdedores o timoratos tal como en determinado momento ve el turpial al cuy, o el decidir ser quienes manejemos el tren de nuestras vidas para que éste no se nos pase? Alrededor de estas sencillas pero importantes preguntas, Jorge Ureta teje una historia de fraternidad y confidencialidad con estilo llano, donde el narrador nos convierte en lectores activos cuando nos involucra en frases como: “Al ir creciendo la gente y los animales –dependiendo de qué lado del libro estés–…” (las cursivas son mías), o cuando nos advierte y recuerda cómo concluye cada capítulo del libro y a partir de dónde lo retomamos.

Una técnica que permite involucrarnos de lleno en la lectura, consiguiendo que la historia de este Cuy y de su amigo el Turpial se lea de un tirón, tan solo deteniéndonos por supuesto en reflexiones sugerentes como: “Eres valiente para estar solo. Alguien que no necesita de nada ni de nadie seguro que es muy feliz”, o “No hay nada que temer, porque el estado natural del mar, de donde nacen los seres vivos, es la calma”, o “Los momentos alegres y los momentos tristes hacen que la vida no se quede estancada, como una moneda que gira. ¿Sabes? Un universo en donde todo es igual no evoluciona”. Y finalmente, aquellas hondas cavilaciones acerca de la muerte, que nos llevan a pensar que ésta puede hacer que la vida parezca solo un respiro o tal vez sea la posibilidad infinita de un nuevo comienzo. 

Jorge Ureta Ureta, con este breve, pero intenso retablo de imágenes surgidas de tan curiosa convivencia animal, consigue llevarnos al terreno de la emoción de forma sutil, pero profunda. El concluir las páginas de este libro nos deja, sin duda, la sensación de que estamos frente a un juicioso escritor que considera a la vida como un inacabable manantial de interrogantes y meditaciones.

Ricardo Ayllón
Ricardo Ayllón, (Chimbote, 1969). Editor, escritor, promotor cultural y redactor periodístico. En 1997 fue premiado en los Juegos Florales Nacionales de Poesía de la Municipalidad Provincial de Huaraz. Dirige el sello editorial Ornitorrinco editores.

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