Ni de Eva ni de Adán

Ni de Eva ni de Adán, de Amélie Nothomb

En "Ni de Eva ni de Adán", Amélie Nothomb defiende la necesidad de la libertad personal y de priorizarla a toda costa: “El único deshonor es no ser libre”.

Publicado

7 Mar, 2024

Escribe Erik Díaz Saldoval

En esta breve novela autobiográfica, Amélie Nothomb nos narra su regreso en 1989 a Japón, país en el que vivió su primera infancia, y la primera relación que tiene con un joven japonés, Rinri, a quien conoce cuando decide dar lecciones de francés, mientras ella a su vez estudia japonés en un programa para ejecutivos.

Con un lenguaje sencillo y ameno, Amélie Nothomb nos comparte de manera conmovedora las emociones que le producen los recuerdos de su infancia en Japón, que van apareciendo súbitamente a pesar de los años transcurridos; a la par que nos relata, con un manejo muy fino del humor y la ironía, el choque cultural y lingüístico propio de una joven belga en un Japón en el que se entremezclan la tradición y la modernidad, tanto en su centro de estudios y los lugares que visita como en las relaciones con su “novio” y los amigos de este.

No obstante, la contraposición más importante de esta novela no la encontramos en las costumbres ni en el idioma sino en los sentimientos de ambos protagonistas. Mientras Rinri parece estar verdaderamente enamorado al típico estilo occidental, ella en cambio nos describe su sentir de esta manera: “Lo que sentía por aquel muchacho no se correspondía con ninguna palabra del francés moderno, pero en japonés el término adecuado era koi. En francés clásico, koi puede traducirse por gusto. Sentía gusto por él. Era mi koibito, aquel con el que compartía el koi, su compañía era de mi gusto”.

Amélie Nothomb es una escritora belga en lengua francesa, elegida miembro de la Real Academia de la lengua y de la literatura francesas de Bélgica.​​

De esta manera, Amélie Nothomb nos describe lo que produce en ella su forma de sentir: “Koi, por el contrario, me encantaba por su levedad, su fluidez, su frescura y su ausencia de seriedad. Koi era elegante, lúdico, divertido, civilizado. Uno de los encantos del koi consistía en parodiar el amor: recuperar algunas de sus actitudes, no tanto para denunciar como por el puro placer de la diversión”; y cómo este sentimiento varía radicalmente cuando le proponen matrimonio y es más consciente aún de la seriedad, rigidez y gravedad del amor de Rinri y ve amenazada su libertad.

A diferencia de El sabotaje amoroso, otra de las novelas autobiográficas de la autora, en la que su primer enamoramiento de una compañera de escuela a sus siete años constituye un cambio radical entre considerarse el centro del universo y anteponer a otra persona y dedicar todos sus esfuerzos – aún a costa de sí misma – por complacerle, en Ni de Eva ni de Adán Amélie Nothomb defiende la necesidad de la libertad personal y de priorizarla a toda costa: “El único deshonor es no ser libre”. Así, esta breve novela nos lleva a reflexionar sobre las distintas maneras de sentir en una relación de pareja y de vivir la misma así como en el eterno debate personal entre la seguridad y la libertad.

Erik Díaz Sandoval es abogado de la PUCP. Comparte su tiempo entre el ejercicio del Derecho y la lectura.

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