Historia de la corrupción en el Perú

Reseña | La asentada corrupción en el Perú

Jun 5, 2021

Escribe Eric V. Álvarez

La corrupción posee un carácter intrahistórico. Frente a las miles de formas de ocultarla, de hacerla pasar desapercibida, aparece siempre un resquicio por el cual aprenderla. Con su sombra envilecida, es capaz de envolverlo todo. No es, pues, patrimonio de una sola sociedad ni un acontecimiento sui géneris en los estados: antes bien, es una de las formas de hacer política, e incluso múltiples historiadores la aceptan como parte del buen funcionamiento del Estado. Alcanza a esferas públicas y privadas, y somete, con su latrocinio, a instituciones y personas, pero, sobre todo, a conciencias.

¿Es válido estudiar los procesos de corrupción en un país? ¿Son las fuentes confiables y objetivas? ¿Cómo valorar datos estadísticos de la corrupción estatal, si esos documentos son susceptibles de haber sido manipulados en beneficio y detrimento de otros? En suma, ¿vale el esfuerzo investigar todo ese vertedero que es la corrupción en un país?

El profesor Alonso W. Quiroz ha respondido afirmativamente a estas cuestiones en su minucioso y bien documentado trabajo Historia de la corrupción en el Perú, un libro publicado primero en inglés y posteriormente traducido y corregido por él mismo, antes de su fallecimiento, en el 2013. En el libro, el autor abarca un espacio de tiempo muy amplio, que va desde 1750, cuando existían las instituciones virreinales, pasando por los gobiernos del siglo XIX, el militarismo y la época del guano, llamada, como es fama, prosperidad falaz, por Basadre, hasta fines del siglo XX y la caída del gobierno de Fujimori, en el que la corrupción alcanzó niveles estratosféricos porque copó no solo el aparato estatal sino también los medios de comunicación.

Alonso W. Quiroz, autor de «Historia de la corrupción en el Perú».

De este modo, el libro responde a la necesidad de sistematizar las formas de corrupción en las que se vieron envueltos funcionarios estatales e incluso autoridades eclesiásticas, así como altos mandos militares y empresarios. Quiroz se ha valido de múltiples fuentes para desarrollar su investigación, como archivos documentales estadounidenses y europeos y revistas especializadas y cuadros estadísticos en los que expone con precisión las cantidades robadas durante las distintas etapas que ha elegido para su estudio.

Dividido en siete capítulos, el libro indaga sobre todo en dos tipos de corrupción: la venal y la sistémica. Así, Quiroz define a la corrupción como “el mal uso del poder político burocrático por parte de camarillas de funcionarios, coludidas con mezquinos intereses privados, con el fin de obtener ventajas económicas o políticas contrarias a las metas del desarrollo social mediante la malversación o el desvío de recursos públicos, junto con la distorsión de políticas e instituciones”.

Durante la lectura asistimos al saqueo del Estado y de los fondos públicos, a la degradación del Perú que se convierte en una nación empobrecida por su clase política, en un país inmerso en una desnutrición estatal producto de esas malas prácticas. Pero también es la historia de una secuencia de hombres probos, dignos, que desde sus puestos trabajaron e intentaron combatir y destruir la corrupción, incluso a costa de perder sus privilegios. El caso más resaltante, por ser con el que abre el libro, es el de Antonio de Ulloa, gobernador de Huancavelica hacia 1557, que además de denunciar las malas prácticas en las minas y el saqueo de los fondos públicos, dejó constancia de cifras, datos y nombres que el investigador usa con precisión para esbozar la corrupción enquistada durante esos años del virreinato del Perú. Pero también rescata las figuras de Manuel González Prada, la de Domingo Elías, la de Basadre y Vargas Llosa, más cercanos a nuestros tiempos.

Manifestante en marcha contra la corrupción en el Perú (Foto: El Comercio).

Es inevitable pensar que el país que cartografía y analiza Quiroz sigue siendo el mismo desde la colonia, con funcionarios que han hecho de la corrupción una costumbre arraigada e institucionalizada en el lema “roba, pero hace obra”, que viene desde las épocas de los gobiernos cercanos a la fundación de la república, y que aún hoy sigue vigente en el imaginario de muchos ciudadanos. La corrupción ha atacado a todos los niveles del Estado, e incluso sabemos que todos los expresidentes desde el 2000 hasta hoy están siendo investigados (uno se fue por la puerta falsa con una bala en la sien) y una candidata se encuentra hoy en carrera hacia Palacio de Gobierno a pesar de sus múltiples investigaciones e indicios de corrupción.

Este libro tiene el mérito de exponer con precisión los mecanismos de los que se han valido políticos, militares y altos funcionarios, e incluso las élites que durante años manejaron las riendas de la política en el Perú, para saquear el Estado y valerse de corruptelas y así amasar fortunas que incluso hoy gozan aquellos que de esa camarilla corrupta descienden.

Ese es el aporte del libro de Quiroz: hacernos entender que la corrupción no es una forma de hacer política, que no debemos dejarnos arrastrar pasivamente por ella, y que si queremos una nación desarrollada debemos combatir ese flagelo y no avalarlo. Ni siquiera con nuestros votos.

Historia de la corrupción en el Perú, Alonso W. Quiroz
Editorial IEP
Segunda edición, 2013

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Eric V. Álvarez. Es profesor de literatura y lengua española y licenciado en Educación por la Universidad Nacional de Educación, Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta. Ha cursado la maestría de Literatura Peruana y Latinoamericana en la UNMSM. Escribe reseñas y se encuentra próximo a publicar una novela. Trabaja como corrector de estilo en el diario La República y para varias editoriales y publicaciones independientes.

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