En una velada íntima, la poeta y escritora Karina Miñano presentó su poemario Mientras el roble cede a la noche en el Hotel Bastardo de Madrid. Acompañada por el poeta y crítico Juan Laborda, compartió con el público una selección de versos que nacen desde la herida, pero se escriben hacia la luz.
Publicado por el sello Aurora del Grupo Editorial Traveler, el libro reúne más de cincuenta poemas divididos en dos secciones —La casa inmensa y Bajo la rama nueva— que recorren los territorios del duelo, la memoria y la reconstrucción. En cada texto resuena una voz que no teme mirar hacia dentro, incluso cuando el lenguaje se vuelve bruma.
Durante la presentación, Miñano confesó: «Este libro nace del cuerpo, pero también de la sombra. La poesía fue el lugar donde raíces ciegas empezaron a hablar. No busco certezas, sino compañía en el temblor». Así, cada poema es un intento de traducir lo que duele, lo que ya no está, lo que insiste en quedarse.

En el centro de esta travesía lírica está la ausencia, no como punto final, sino como un umbral que se abre: «El duelo no es cierre», dijo la autora, «es también promesa». La naturaleza, en su obra, no es un decorado: es presencia viva, interlocutora. Los árboles, el viento, el mar —lejos de ser paisaje— participan del drama humano con su sabiduría antigua.
En el prólogo, el poeta y editor argentino Marcelo Saraceno escribe: «Hay que montarse de espada y escudo para atravesar cada verso de este libro, porque no es para débiles perder la respiración de a ratos ni dejarse sacudir por el torbellino de la emoción». Miñano ha agradecido públicamente su lectura atenta y su fe en este proyecto desde sus primeros pasos.
Asimismo, en los agradecimientos Karina ha rendido homenaje al poeta uruguayo Juan Carlos Tajes, fallecido en noviembre de 2022. Fue él quien, en vida, alentó con generosidad y convicción la voz poética de Karina, cuando apenas comenzaba a asomarse. También expresó su gratitud a la escritora y editora Anabel Lora Mingote, cómplice y testigo silenciosa de este recorrido literario. Con un estilo íntimo, lírico y profundamente humano, Mientras el roble cede a la noche es una invitación a habitar el silencio con palabras. Como escribió María Zambrano: «Hay rendiciones que no derrotan, sino que transforman». Este poemario es una de ellas.
