Escribe Paolo de Lima
Ezio Neyra, la vulnerabilidad como territorio de lectura
En El informe. Pequeña novela burocrática (Pesopluma, 2025), Ezio Neyra (Lima, 1980) nos invita a adentrarnos en el laberinto de formalismos y trámites de la burocracia peruana a través de los ojos de Felipe, un hombre que regresa de Estados Unidos con el sueño de reintegrarse a su país. Sin embargo, al aceptar un empleo en el Ministerio de Pesquería, Felipe pronto descubre que está atrapado en un sistema que parece diseñado más para frustrar que para facilitar, revelando así la compleja red de ineficiencia y desencanto que define gran parte de la vida institucional.
A través de una prosa clara y funcional, Neyra va configurando un espacio donde el lector puede sentir la angustia y la frustración del protagonista. A medida que la salud de su madre se deteriora, Felipe no solo lidia con la burocracia, sino que paralelamente enfrenta la urgencia de su vida personal, tejiendo una narrativa que entrelaza lo administrativo con lo emocional.
Un aspecto destacable es la incorporación de documentos oficiales emitidos por los superiores y mensajes informales intercambiados entre los subalternos, recursos que revelan, desde distintos niveles de la jerarquía, una misma lógica de improductividad y desconcierto en la dinámica burocrática. Estos elementos no solo enriquecen la narrativa sino que también añaden una densidad formal al retrato crítico del sistema administrativo. A través de estos textos Neyra muestra cómo la deshumanización y la ineficiencia se manifiestan en la vida cotidiana de los personajes, de modo que la burocracia deja de ser un contexto para volverse un asfixiante protagonista de la historia.

El contexto político de 2023-2024 añade una capa de incertidumbre, donde los cambios de gobierno y la inestabilidad nacional se manifiestan en la vida cotidiana de los ciudadanos. La novela va delineando capítulo a capítulo cómo la política permea cada aspecto de la existencia, desde el trabajo hasta las relaciones familiares. La crítica social está presente, pero no se siente como un alegato sino como una observación íntima que invita a la empatía. Así, la lectura se convierte en una instancia donde los problemas de identidad, memoria y modernidad se articulan y dialogan entre sí.
Neyra revela cómo los sujetos criollos, inmersos en un contexto de corrupción y nepotismo, moldean una burocracia que no responde a las necesidades del ciudadano sino que perpetúa un ciclo de desconfianza y frustración. Este “ser criollo” se manifiesta en una cultura que, en lugar de priorizar el bienestar colectivo, se inclina hacia el beneficio personal a expensas de los demás.
La obra se convierte en un análisis crítico que, lejos de idealizar, desnuda esta realidad. A través de los diálogos y documentos que incorpora, Neyra muestra cómo la corrupción se ha infiltrado en cada rincón del sistema, creando una atmósfera donde la ética y la integridad son fácilmente sacrificadas. De este modo, la novela ofrece un llamado a la reflexión sobre cómo las dinámicas sociales y políticas han dado forma a un estado criollo más interesado en preservar su propia estructura que en servir a la población.
“Afuera, el país respira con dificultad y se calcina en el fuego de su propia podredumbre. Adentro, solo quedamos nosotros, mamá” (210). Esta poderosa imagen encapsula la desesperanza y el desencanto que permea la realidad peruana. El país, descrito como un ser que lucha por respirar, expone un estado de crisis sostenida, en el que la corrupción y el desinterés han deteriorado las estructuras sociales. La “podredumbre” sugiere un deterioro que no solo es físico, sino moral, un síntoma de un sistema que ha fracasado en cuidar de sus ciudadanos. El “adentro” que menciona Felipe se convierte en un refugio, pero a la vez en un espacio de aislamiento y angustia. La mención de su madre ya fallecida adquiere un valor simbólico como vínculo que mantiene viva la memoria familiar y la necesidad de orientación afectiva frente al desorden del entorno. Desde esta mirada, la novela no es solo un relato sobre burocracia sino un recorrido por las emociones humanas, un recordatorio de que, a pesar de los obstáculos, el amor y la conexión siguen siendo fuerzas transformadoras.
En conclusión, El informe. Pequeña novela burocrática es una obra que no solo retrata la realidad peruana, sino que nos confronta con nuestras propias experiencias en un mundo cada vez más complejo. La prosa de Ezio Neyra funciona como una conversación necesaria sobre la vida, la pérdida y la búsqueda interior en medio del caos y la incertidumbre del protagonista. Al final, la novela deja en los lectores la inquietud de mirarse a sí mismos, de reconocer en su cotidianidad los mismos vacíos, dudas y resistencias que atraviesan la historia.

