Círculo de Lectores
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Héctor Abad Faciolince: «Con tres dedos se escribe, pero duele todo el cuerpo»

El destacado escritor colombiano Héctor Abad Faciolince estuvo en Arequipa para participar en el Hay Festival y conversar sobre su último libro.

Una entrevista de Diego Nieves

El destacado escritor colombiano Héctor Abad Faciolince estuvo de paso por Arequipa para participar en el Hay Festival y conversar sobre su último libro «Ahora y en la hora«. Con él conversamos sobre la publicación, la memoria, la guerra y la vida.

A propósito de tu último libro, Ahora y en la hora: en algún momento, la novelista ucraniana Victoria Amelina, menciona que ha abandonado la ficción porque es imposible seguir inventando historias ¿Como escritor, planeas al igual que este personaje abandonar la ficción temporalmente?

En realidad, en este momento no tengo ningún plan. No sé qué voy a escribir, no sé si voy a escribir. Generalmente, cuando yo terminaba un libro, lo que hacía para alejarme de la obsesión de ese libro recién escrito era ponerme a traducir. Quizá algo del inglés, del italiano, y eso limpiaba mi mente. Me alejaba de mi historia. Si yo estuviera en una guerra en donde ha habido centenares de miles de muertos en Colombia, en poco tiempo, y a causa de la invasión de otro país, y yo temiera que todos mis colegas escritores, músicos, artistas, los fueran a matar, probablemente yo haría lo mismo que Victoria. Me dedicaría más a escribir sobre eso y solo sobre eso. Pero, por mucho que me duela Ucrania, yo soy un extranjero, veo eso con cierta distancia.

¿Cómo fue la experiencia de escribir una crónica como está, que incluso tiene poemas?

Mientras yo escribía Ahora y en la hora, incluso desde el principio, no sabía cómo escribiría la historia. Si como una crónica, que es lo que es —una crónica con fragmentos ensayísticos y poéticos, como tú señalaste—, o si la iba a escribir como una novela. Porque también me planteé una novela. Contar esta historia como ficción. Cuando estaba con la escritura del libro ocurrió lo de Gaza… Bueno, primero el ataque de Hamas y luego la reacción vengativa e inaceptable de Israel, y ya se convirtió todo en un verdadero genocidio. Y entonces yo pensé: «voy a trasladar la historia que yo viví en Ucrania a Gaza». Haré una novela en donde un viejo, indignado, que se está muriendo de hambre en Gaza, resuelve gastarse todo su dinero y ahorros para ir a Egipto y tratar de meter comida de contrabando por la frontera de Egipto y Gaza. Y escribí, al mismo tiempo que mi crónica, esta breve novela. Y, de hecho, ese libro era muy raro, porque un capítulo era la crónica y otro capítulo era la novela corta en Gaza y Egipto. La primera era Ahora y en la hora y la segunda se llama Con tres dedos se escribe, pero duele todo el cuerpo.

Hector Abad Facciolince 1

Ese título es también un verso…

Lo que pasó es que yo acabé este libro doble, este libro un poco raro, que la mitad era crónica y la mitad era novela, y nacieron prematuros extremos mis dos nietos. Entonces yo tuve que mandar el libro precipitadamente a mis editoras. Con esa forma tan rara que acabo de decir. Y les dije: «Mi hija y mis nietos están en UCI, están luchando entre la vida y la muerte. Yo no puedo trabajar más en este libro. Hagan lo que quieran y lo que puedan». Mi mujer —que es editora y está acá conmigo, y que ha tenido charlas sobre editoriales— me dijo «No, la parte de Gaza y Egipto no me gusta. Es muy rara, no pareces ni siquiera tú mismo». Entonces… bueno. Yo, de todas maneras, terco, como somos a veces los escritores, la mandé y mis editoras resolvieron cortar toda la parte de Gaza. Ellas también me propusieron un libro distinto, sin la parte de ficción de Gaza. Y yo lo acepté muy bien.

¿Qué pasó con la novela no incluida?

Cuando salió Ahora y en la hora en España, mi agente literario me dijo: «Mira, aquí hay un almacén… que es en realidad Francés y se llama FNAC y ellos cuando vuelven de vacaciones de verano y van a entrar a unos colegios, publican un libro corto de unas setenta páginas para regalar a todos los que compran libros. ¿Tú no tienes algo corto que nos des para ese almacén?» Y yo le dije: «Pues tengo esto, que me podaron del libro Ahora y en la hora, y tiene 120 páginas. Puedo tratar de resumirlo a 70 páginas». Y lo recorté y de hecho el libro salió de regalo, y se llama Con tres dedos se escribe, pero duele todo el cuerpo. Salió no comercialmente, no está en las librerías. Simplemente lo regalaban y ya.

En Ahora y en la hora hay unos versos tuyos que aluden a lo difícil que es hablar de uno mismo. En ellos hablas de ti. Me llamó la atención uno en especial: Soy sedentario / pero viajo mucho para sentirme extraño. Quisiera saber si luego de tu viaje a Ucrania te sigues sintiendo un extraño, como, por ejemplo, aquí en Arequipa.

Sí, es raro. Yo escribí en el año 2000 un libro de viajes. Se llama Oriente empieza en El Cairo. Uno de los títulos alternativos, porque había dos, era Si no se va no se ve, que creo que aquí también sale esa frase como una recomendación para cualquier periodista, y el otro título era El viajero sedentario. Yo he sido sedentario, creo que soy sedentario… Me gusta mucho estar en mi casa, la vida íntima, familiar. Y, sin embargo, no paro de viajar. Llegué de España hace unos pocos días, y en España viajé internamente a muchas ciudades a presentar precisamente Ahora y en la hora; antes había estado en Inglaterra, en otras partes…

Héctor Abad Faciolince
Escritor colombiano Héctor Abad Faciolince

Un escritor nada sedentario…

No sé… una vez un suegro mío me dijo que uno no debe oír lo que dicen las personas de sí mismas. Como las que dicen: «A mí no me interesa, no me gusta mucho viajar». Sino que debe ver lo que las personas hacen. Entonces yo supongo que si viajo tanto debe ser que no me molesta. Y creo que eso de sentirme extraño… sobre todo cuando estoy fuera de Colombia y no voy a un festival literario, que gira alrededor de mi oficio, cuando aquí mismo voy por la calle y nadie me reconoce, me siento más libre. Me gusta.

¿Qué le parece la sociedad peruana?

Trato de entender la sociedad peruana mirándola, comparándola con las calles de Medellín, que es la segunda ciudad de Colombia, así como Arequipa la de Perú. Y trato de entender en qué nos parecemos y en qué somos distintos. Yo viví nueve años en Italia, un año y medio en Alemania, seis meses en Estados Unidos, ocho meses en Holanda… he vivido en muchos países. Y eso provoca una cosa muy extraña, y es que ya uno no se siente de ninguna parte ni totalmente extraño. Y yo ya en Medellín, en Colombia, soy un poquito extraño. Tengo una mirada de extranjero a mi propio país y a mi propia ciudad.

¿Es cierto que los escritores se cansan de viajar pero a la vez viajar les proporciona experiencias para escribir?

Yo creo que cuando tenía tu edad soñaba muchísimo con viajar. Yo salí por primera vez de Colombia como a los 19 años. Antes no había salido. Mi primer viaje fue a México. Fue una gran felicidad salir de mi país, y de algún modo salir de una ciudad provinciana como Medellín y vivir un año en Ciudad de México fue algo que me abrió mucho los ojos. Entonces yo ahora digo que no me gusta viajar por lo tanto que he viajado. Ya estoy cansado, uno se cansa… y pasa que, por ejemplo, yo llego a una ciudad pequeña de España, donde me invitan mucho, y yo no tengo muy buena memoria. Además, he ido a tantas partes que me ha pasado que yo llego y digo: «Estoy encantado de estar acá, por primera vez en Alicante, muchas gracias por invitarme». Y a la primera pregunta me dicen: «Pero usted ya ha estado en Alicante hace seis años». ¡Qué vergüenza!

¡Espero que eso no pase con Arequipa!

Esta es mi segunda vez en Arequipa, he tratado de ir al hotel al que me llevaron poco antes de la pandemia en el 2019. Y no he podido encontrar ese hotel al que me llevaron ni acordarme de cómo se llama. Y no puedo creer que no me acordara de estas montañas tan extraordinarias… Con esta memoria tan mala que tengo, viajar es como ir por primera vez a un sitio. Uno necesita anclas. Me volví abuelo por primera vez a principios de este año, y eso se ha convertido en un ancla muy distinta. Uno en la vida empieza siendo hijo, nieto, luego es padre, y de repente uno es abuelo y toda la perspectiva de la vida cambia mucho, y así también cambia la perspectiva de los viajes. Las mayores ganas de vivir cerca de los que más quiere. Al envejecer hay muchas ganas de regreso. De estar.

La memoria es también una suerte de viaje personal

De hecho, un gran libro de la antigüedad es La odisea, un viaje de veinte años de regreso a Ítaca. Y hay ese bellísimo poema de (Constantino) Cavafis que se los recomiendo mucho que habla de los viajes: Ítaca.

Ítaca – Constantino Cavafis

Cuando te encuentres de camino a Ítaca,
desea que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de conocimientos.
A los lestrigones y a los cíclopes,
al enojado Poseidón no temas,
tales en tu camino nunca encontrarás,
si mantienes tu pensamiento elevado, y selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo tienta.
A los lestrigones y a los cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca ante ti.

Desea que sea largo el camino.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con qué alegría, con qué gozo
arribes a puertos nunca antes vistos,
detente en los emporios fenicios,
y adquiere mercancías preciosas,
nácares y corales, ámbar y ébano,
y perfumes sensuales de todo tipo,
cuántos más perfumes sensuales puedas,
ve a ciudades de Egipto, a muchas,
aprende y aprende de los instruidos.

Ten siempre en tu mente a Ítaca.
La llegada allí es tu destino.
Pero no apresures tu viaje en absoluto.
Mejor que dure muchos años,
y ya anciano recales en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que te dé riquezas Ítaca.

Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene más que darte.

Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó.
Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.

Diego Nieves
Diego Nieves. Licenciado en Administración. Ha llevado cursos y seminarios de Literatura en la PUCP, y el taller de Escritura Creativa de Alonso Cueto. En 2024 publicó el libro de cuentos El mundo está hecho así (Summa). Ha publicado, también, ficción en una antología de cuento peruano bajo el sello Palabra Herida en 2023.

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