Escribe Paul César Pérez Chávez
El estudio del canal o río Huatica permite analizar la gestión estratégica del recurso hídrico proveniente del río Rímac. A través del tiempo, este canal ha sido fundamental no solo para el regadío y la fuerza motriz, sino también como un eje de articulación económica y de ejercicio del poder desde las sociedades prehispánicas hasta la etapa republicana. Los estudios de la Arqueología Sanitaria nos dan luces acerca de la importancia de este canal que fue vital para el actual Centro Histórico de Lima y las zonas agrícolas ubicadas hacia el suroeste de la ciudad.
El complejo sistema de acequias de Lima prehispánica utilizado para regadío de campos de cultivo era utilizado por las distintas sociedades a la llegada de los españoles, sin embargo, es muy probable que las bocatomas, como estructura hidráulica, hayan experimentado modificaciones a lo largo del tiempo.
El “Canal de Huatica”, “Río Huatica”, “Río Guatica”, “Rio de la Ciudad” y “Canal de Santa Clara”, fue una de las grandes acequias principales que surgieron en el valle del Rímac y que, extrayendo agua del río del mismo nombre se originaba en las laderas del cerro Coscaya, a partir de la constitución de su suelo, plagado de manantiales de procedencia subterránea, llamados vulgarmente “ojos de agua” – en lengua vernácula – puquíos. Esas tierras, al menos hasta finales del siglo XVIII, eran conocidas como “la Sabana” (Flores – Zúñiga, 2008:63). Es importante este dato, ya que se determina de esta manera que este canal fue adecuado posteriormente con el objetivo de atravesar las huertas y jardines del nuevo asentamiento colonial que se instalaba en Lima.
En el ámbito rural, el Canal de Huatica irrigaba un extenso sistema de fundos y haciendas. Siguiendo la relación detallada por Flores-Zúñiga (2008, p. 138), entre estas propiedades destacaban Matamandinga, Cabezas, Gárate (o La Victoria), San Martín, Santa Beatriz y Matalechuzas. Asimismo, el canal abastecía a Matalechucitas (o Villablanca), Jesús María, San Nicolás (o Ibarrola), Luján y Gurmendi (o Lobatón), entre otros predios de importancia.»
En la actualidad aún se siguen utilizando las aguas de acequia para irrigar los jardines y parques de muchos distritos de la capital, por citar un caso podemos mencionar a Jesús María en cuya jurisdicción se encuentra el Campo de Marte, siendo unos de los pocos pulmones verdes de la gran capital, utiliza el agua de acequias que se encuentran ocultas debajo del asfalto al paso de las avenidas Salaverry y 28 de julio.
En el ámbito económico, los capítulos precedentes han examinado exhaustivamente el papel importante del canal de Huatica en la agricultura. No obstante, su impacto trascendió la actividad agraria; a lo largo de su recorrido, especialmente en el actual Centro Histórico de Lima, ya que el canal funcionó como fuerza hidráulica fundamental para el movimiento de molinos y la maquinaria de acuñación de monedas.
Anotamos a continuación según Flores – Zúñiga, F. (2008:101) la relación de molinos a los cuales daba fuerza hidráulica:El de Pampa, El del medio, El de Martinete, El de Santa Clara (cuya sede, que es un edificio situado en jirón Ancash), El de San Pedro Nolasco (entre los jirones Andahuaylas y Cuzco) y El de Santa Catalina

Fuente: Saneamiento del río Huatica, 1912, por el Ing. Julio E. Ribeyro
En lo que respecta a la salubridad e higiene durante el periodo colonial, la salud pública fue una preocupación constante para las autoridades, quienes implementaron diversas reformas y disposiciones. Sin embargo, estas medidas resultaron insuficientes para contener la propagación de enfermedades. Entre las primeras disposiciones destacó la prohibición de consumir agua directamente del río Rímac, debido a que su calidad se había degradado considerablemente en comparación con el estado en que la hallaron los primeros españoles (Lossio, 2003:26).
Por su lado, el crecimiento poblacional había ocasionado que en pocos años se contaminen sus riveras. A esto había que sumarle la presencia de enfermedades estomacales, catarro, disentería, etc. Pero, así como aparecieron enfermedades, también se fundaron los primeros hospitales, como el de San Andrés (actualmente ubicado entre el jirón Huallaga y la Plaza Italia) que trataron de reducir estos males.
Pese a ello, las dificultades persistieron hasta que en 1785 se inició la supresión de las acequias. Los resultados favorables de esta medida se manifestaron pronto, tanto en la mejora de la estética urbana como en la notable reducción de la tasa de morbilidad en los hospitales durante los años posteriores a la reforma (Bromley y Barbagelata, 1945:92).
Ante la situación descrita, las primeras obras de saneamiento se enfocaron en la creación de un sistema de alcantarillado destinado a la evacuación de desechos orgánicos. Este sistema operaba mediante conductos denominados «albañales», definidos como cañerías que dan salida a las aguas inmundas (Real Academia Española, 2005: 60). Dichas infraestructuras pueden considerarse los precursores del sistema de desagüe moderno en Lima.
Recién en 1859 se instalaron los primeros sistemas de albañales en la Calle de las Mantas (hoy jirón Callao) en una longitud de 117 m. que fueron reanudados en 1862 para más tarde mediante una ordenanza en 1869 se planteara la contribución económica del vecindario mediante la cuota de 10 pesos por vara lineal de canalización (Bromley y Barbagelata, 1945:95). Estas modificaciones en cuanto a la instalación de canales exclusivos se debieron a la aparición de enfermedades como la peste bubónica o la fiebre amarilla. En 1902 se presenta un informe sobre la canalización de los albañales y se proponen tomar medidas esto debido a que la fiebre tifoidea que había aparecido estaba causando mortandad culpando a la mala canalización ejecutada en obras anteriores.

Fuente: Memoria de La Municipalidad de Lima, 1903
Recién será en 1916 cuando se instalen tuberías de gress cerámica, sin embargo, no se subsanó el problema de evacuar los albañales a los campos de cultivo (Matos y Matos, 1990:26). Esto se daba porque el sistema de albañales se seguía manteniendo conectado al de las acequias principales como el Huatica cuyas aguas eran usadas para el lavado de estas tuberías que después volverían nuevamente al canal principal. Actualmente las acequias que atravesaban el Centro de Lima han sido eliminadas, ya que fueron cambiados por conductos exclusivamente para la evacuación de desagües. Finalmente, el canal de Huatica, que fue suspendido de uso al menos en la parte del Centro de Lima, nos recuerda que fueron las poblaciones indígenas las que supieron aprovechar el recurso hídrico antes de la llegada de los españoles.


CONCLUSIONES:
- La irrigación fue el pilar que consolidó el equilibrio entre las sociedades originarias y sus recursos de subsistencia, optimizando la producción agrícola mediante una compleja red de canales.
- Durante el periodo colonial, se produjo una sustitución en las estructuras de poder sobre el regadío; la administración, que en época prehispánica recaía en el Curaca, pasó a ser jurisdicción del Juez de Aguas.
- La infraestructura hídrica prehispánica representó unos de los primeros hitos en la consolidación de un equilibrio sostenible entre las sociedades andinas y su entorno. Gracias a la ingeniería de canales, el poblador logró optimizar la producción de recursos de subsistencia, transformando el paisaje geográfico en un espacio productivo.
- El canal de Huatica fue fundamental para la irrigación de los actuales distritos de Cercado de Lima, La Victoria, Lince y San Isidro. A través de un complejo sistema de canales secundarios, sus aguas abastecieron a los antiguos fundos de propietarios españoles que ocupaban dichas zonas.
- Los problemas de salubridad e higiene fueron en tiempos coloniales y hasta republicanos de repercusión social, debido al mal manejo que se le dio a las acequias principales y secundarias. El Huatica se convirtió en un gran colector de aguas servidas. Sin embargo, siempre se tuvo conciencia de que los malos hábitos de higiene se concentraban en el seguir utilizando las acequias como desagües.
- El tema del canal de Huatica surge para dar realce a los estudios de Arqueología Sanitaria como subtema de la Arqueología Histórica.
BIBLIOGRAFÍA
- BROMLEY Juan. Y BARBAGELATA José
1945 Evolución urbana de Lima.Lima. Editorial Lumen p. 120
- FLORES – ZÚÑIGA, Fernando.
2008 Haciendas y pueblos de Lima: Historia del valle del Rímac (de sus orígenes al siglo XX). 1ª. Ed. Tomo I. Fondo Editorial del Congreso de la República
- GUTIÉRREZ A, Laura.
2005 Lima en el siglo XVI. 1ª. Ed. Lima – Perú. PUCP – Instituto Riva – Agüero pp. 115 – 151
- MATOS, M. José; MATOS, L. Rubén.
1990 Aguas residuales, agricultura y alimentación en la gran Lima.José Matos Mar p. 175
- REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
2005 Diccionario de la Lengua EspañolaTomo II y XIII 20ª. Lima. Espasa p. 128
