Círculo de Lectores
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Alberto Fuguet: «He sido un buen hijo del Boom»

Conversamos con Alberto Fuguet sobre sus primeras lecturas y esa pesada sombra que carga cualquier escritor latinoamericano: el Boom.

Publicado

16 Nov, 2025

Una entrevista de Diego Nieves

En la última edición del Hay Festival Arequipa, Alberto Fuguet participó en varias mesas y trajo consigo la reedición de su novela más aplaudida, Missing (una investigación), publicada con Tusquets, sello de su nueva casa editorial: Planeta. Conversamos con él sobre sus últimas publicaciones, sus primeras lecturas y esa pesada sombra que carga cualquier escritor latinoamericano: el Boom.

Hay una frase que me impactó mucho de tu primera novela, Mala onda: «Así es el mundo, inversamente proporcional a las necesidades de uno». Sé que tú no eres el protagonista de esa novela, Matías Vicuña, pero sí es cierto que viviste en su época en Chile. ¿Cómo te identificas con esa frase en estos tiempos?

Estoy más o menos de acuerdo. Tampoco puedes vivir con todo en tu contra. Hay que crear tu nicho y así a lo mejor creas tu lugar en el mundo, donde te sientas cómodo. Creo que también es una lucha personal. No solo tiene que ver con el exterior.

Mala onda es sobre un adolescente, y yo fui un adolescente. Tengo varias cosas de Matías, aunque no tanto. Me gustaría pensar que no todo está en contra mío. Hay que luchar para que las cosas estén un poco más calmadas. Entiendo por qué esa frase puede subrayarse, y ojalá que sea una que llegue.

Existe una entrevista que te hizo Jaime Cabrera de Lee por gusto hace años en donde hablas del taller de José Donoso del que fuiste alumno. Me gustaría hablar de eso. ¿Lees los libros de Donoso? ¿Te gustan sus libros?

Sí, sí. Me gusta cada vez más Donoso, lo entiendo cada vez más. Me parece que hay un público que está dispuesto a leerlo. Se publicita mejor, se entiende mejor. Y creo que también ayuda mucho leer lo que no es tan extraliterario de él, pero que tiene que ver con la cocina literaria: sus diarios, el libro de su hija (Correr el tupido velo), etc. A mí me gustan mucho los libros más light de Donoso. Me gusta El jardín de al lado.

¿Coronación?

No, es el que menos me gusta. Pero me gusta el libro Cuatro para delfina, que son cuatro novelas cortas. Me gusta Este domingo, El lugar sin límites, El obsceno pájaro de la noche, y me gustan mucho sus diarios. Y además fue buen profesor y a veces pienso en él.

De hecho, uno de mis planes del verano, ahora en enero, es sacar un libro corto porque tengo harto material y creo que ya es hora. Tengo el título ya: Bukowski vs Dostoievski o al revés, no estoy seguro cuál va a ser. Que básicamente fue el enfrentamiento de estos dos mundos en donde yo choqué con él (se refiere a la discusión que tuvo con Donoso cuando, en los noventa, era alumno de su taller y Donoso lo increpa sobre si había leído a Dostoievski. Fuguet le responde que no. Luego le pregunta: ¿Y usted leyó a Bukowski? Fuguet fue expulsado del taller de Donoso eventualmente).

alberto fuguet missing

Te has adelantado a la pregunta que te iba a hacer. Me gustaría saber si ahora lees a Dostoievski.

Así, con devoción, no. Lo leí, no todo, y creo que un escritor no tiene que leerlo todo. Tiene que saber leer lo que le puede ayudar a escribir otras cosas. Creo que hay muchos escritores que hemos perdido por leer los libros equivocados. O cineastas que han visto las películas que no corresponden.

Creo que eso pocas veces ocurre en la música. Los músicos o los fans escuchan lo que necesitan escuchar. Creo que también debe ser una labor del lector. Por ejemplo, si yo a ti “no te hablo” me parece que es totalmente legítimo que no me leas. Y al revés, si conecto contigo creo que deberías tratar de seguir leyéndome. Uno tiene que saber eso.

La gente no se da cuenta que el verdadero crítico y curador eres tú. Para eso sirven estos medios como el tuyo. En donde uno tiene que ir armando su propio canon, no solo el “oficial”, o el clásico. A la larga, para mí es más importante Bukowski que Dostoievski.

Lo que les ha pasado a muchos autores que aparecieron inmediatamente después del Boom, o quizá un par de décadas después, como en tu caso, es tener que vivir con el peso que tuvo para Latinoamérica esta camada de escritores (Donoso, Fuentes, Gabo, Vargas Llosa, Cortázar). ¿Para ti cómo fue ser un escritor de los noventa y lidiar con eso?

Es que yo no lidié con el peso. O, mejor dicho, lo enfrenté. Como debería hacer un hijo con su madre. A García Márquez lo leí y me gustó, pero me parecía que no era lo mío y que no había que imitarlo. Y después cuando me dijeron que yo tenía que escribir como él me rebelé y de ahí salió McOndo (la corriente literaria). Vargas Llosa me gustó bastante, muchísimo. Creo que lo fui tratando de remixear y reprocesar. Y creo que Tinta roja es un libro vargasllosiano. Y mucho de lo mío ha salido de Los jefes y Los cachorros.

Entonces eso, abracé a Vargas Llosa, ataqué a García Márquez, abracé a Manuel Puig, que creo que es alguien que sí debió ser parte del Boom. Y, efectivamente, fui al taller de Donoso, nos peleamos por Dostoievski. Después terminó siendo mi profesor. Y nos llegamos a llevar bien. Y lo leo, incluso. Y, sobre Fuentes, escribí un libro en contra de él, Sudor. Que me costó mucho… sudor (risas). ¡Y lágrimas! No tantas lágrimas, pero sí sudor. La pasé mal con Sudor porque me enfrenté a una vaca sagrada. Por lo tanto, creo que he sido un buen hijo del Boom. He aprendido de ellos, los leí, pero también fui capaz de conversar con ellos a su manera. Casi no hay ninguno del que no haya opinado o respondido a nivel literario. Incluso Cortázar, me parece que él sí tenía algo cinematográfico, y yo creo tener algo de cinematográfico.

autores del boom
El boom y su larga sombra

Me gustaría saber qué libros de reciente lectura te han influido, si acaso hay alguno.

Sí, uf, claro. Mira, a mí me interesa mucho y hace poco estuve con ella. Me encantó Nuestra parte de noche de Mariana Enriquez. Me llama la atención cómo alguien puede hacer lo que ella hizo. Agarrar el terror norteamericano, a lo Stephen King, y transformarlo en algo femenino, argentino, algo local. Y que además sea popular. Yo respeto la literatura que es popular. Un escritor que me gusta mucho que es desconocido y es muy raro y también hace películas es Martín Rejtman. Es un escritor que no entiendo por qué no se lee. Estoy interesado ahora en la novela de Jeremías Gamboa.

¿El principio del mundo?

Sí. No sé si sea capaz de leerla entera, pero él tiene una gran novela con la que me sentí muy cercano: Animales luminosos. Hay un escritor americano que me encantó y que leí hace poco. August Thompson. Me voló la cabeza. Se llama Anyone’s Ghost. Ya está traducido. Pero sí, yo soy alguien que está tratando de leer y ser influenciado por cosas nuevas.

Hablando de novelas extensas: ¿alguna vez has tenido un proyecto narrativo extenso en mente?

No creo, no lo sé. Si sucede, sucede. Mira, yo hice una película muy larga. Y supe que tenía que partirla en tres. Y ahora que existen las series… Mi película Invierno está en tres partes. En un principio, Ciertos chicos (Tusquets, 2024) iba a ser mucho más grande, como una trilogía, y luego me di cuenta de que no. Dicho eso, a lo mejor el día de mañana aparece algo así. Yo siento que todos mis libros son un solo libro. Algunos personajes van, otros vienen. Creo que es un riesgo grande hacer eso (escribir una novela extensa), pero también es divertido correr riesgos.

A propósito de la reedición de Missing y de los riesgos: ¿cómo nace esta mezcolanza de géneros en un mismo libro? Hay una crónica de Etiqueta Negra dentro del libro que cuenta solo el inicio de tu búsqueda; hay un testimonio escrito en versos, entrevistas, relato…, y un largo etcétera.

Yo soy una persona pop. También creo eso de “dime lo que has leído, lo que has escuchado y te diré quién eres”. Hay algo de cineasta en mí, algo de persona que ha visto tele en mí, hay algo de periodista en mí. Yo creo que soy una persona híbrida y vivo en un mundo híbrido. Por lo tanto, Missing es un libro híbrido. Me parece que es un libro que no solo se podía contar de manera lineal.

Pero sí, efectivamente, esto partió primero por una petición de Etiqueta Negra, que me dijo: «¿Quieres escribir para nosotros?» «No». (Y de nuevo): «¿Quieres escribir para nosotros?» «No». No porque no los quería, ni nada. Sino porque es difícil escribir. Y a mí me cuesta escribir y ya estaba haciendo otra cosa. Y siguieron hinchándome las pelotas y me dijeron: «Estamos haciendo un especial para la familia, sobre la familia». Y me llamaron por teléfono y me dijeron: «No tienes una historia familiar?». «Sí tengo», les dije. Y ahí es que el editor me preguntó si podía hacerlo para el lunes y creo que esto ocurrió un jueves. Y claro, lo pensé porque tenía solo un par de días. Y, efectivamente, mi tío estaba perdido en ese entonces y yo no lo había encontrado todavía y nadie sabía nada. Y esa fue la historia que conté. Incluso mandé fotos, que en la edición de Tusquets no están incluidas, ¡por cierto!

Diego Nieves
Diego Nieves. Licenciado en Administración. Ha llevado cursos y seminarios de Literatura en la PUCP, y el taller de Escritura Creativa de Alonso Cueto. En 2024 publicó el libro de cuentos El mundo está hecho así (Summa). Ha publicado, también, ficción en una antología de cuento peruano bajo el sello Palabra Herida en 2023.

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