Poemas de Amlikar Jaldín Rojas
Ritual
El gorrión toma un baño matinal en el palacio del
Marqués de Arcos en el centro mismo de la Habana Vieja.
Indiferente a las columnas majestuosas
a las galerías señoriales
a los turistas asombrados
con la caja de música
que reproduce La Traviata
él se baña sin vergüenza
levanta las alas silba y baila
en una fiesta de plumas grises pardas
un toque de blanco y chocolate
sólo le importa su pequeño estanque
formado sobre el vidrio
puesto ahí para mostrarnos
el orgullo de la casa:
el aljibe del que presumía
el Marqués de Arcos.
Mi celular
en modo cámara
y yo
le somos perfectamente indiferentes.
El gorrión se acicala
afina un gorjeo
ensaya un paso de baile y vuela.
No me engaña
su pico negro lo delata
vuela en busca de su hembra.
Previsión
Por si hiciere falta
de ese invierno temprano
guardé algo de lluvia
de esa que era un río
que pasaba por mi casa
que llevó el mensaje
de mis barcos de papel
a todos los océanos:
Quiero conocer el mar
De aquella lluvia
que la loca de la cuadra
no necesitaba
armaba su barco
con la hoja de un cuaderno
siempre cuadriculada
—Las rayadas no sirven —decía
Me miraba
mientras yo
tímido
desataba las amarras
de mis naves
ella se reía
Naufragaban sin remedio
pero una que otra
se encumbraba
en las olas
del río de la calle
entonces sabía
que esa
llegaría al mar
La loquita
toda risa
alzaba sus dos manos
como rezando
sostenía su barquito
y esperaba
que la lluvia pase
—Ahora a volar —gritaba
parada de puntillas
daba un giro
y lo soltaba
Parecía que
con su risa
le ponía alas
el barquito
indeciso
cabeceaba
sólo un segundo
flotaba
y se iba
nunca vi
que alguno
cayera a tierra
nunca
Sus barcos volaban
No sé
como lo hacía
si era
una ráfaga de viento
o era yo que ayudaba
imaginándolo
perderse entre las nubes
llevando el mensaje
que la loca gritaba
en cada plenilunio:
Quiero conocer el cielo
Esa agua de lluvia
que la loca no necesitaba
por si acaso
tiene su lugar
con el pan
el sol
el azul
de esta mañana
Alguna vez
será útil
para tranquilizarme el alma
o acaso servirá
para reponer mis lágrimas
También
guardaré
algo de viento
de ese que
por su culpa
no tengo
para recuerdo
ningún barco
hecho por la loca
con la hoja cuadriculada
de un cuaderno
Ese viento
necesario
cuando me toque
ser un barco de papel.
Entrega
El árbol rinde sus ramas
bajo el dulce peso
de las frutas maduras.
Alguna yacerá en mi plato
despojada de su cáscara,
impúdica,
sin miedo
esperará el mordisco.
Carnada
Las nubes toman las formas que deseamos
así bajan a la tierra a pescar hombres.
Entre tanto la noche llega
lúbrica lengua lame
calles, edificios, gente.
Ella, la ciudad, se prepara
enciende sus luces
la noche igual avanza.
Yo, apenas sombra,
claudico
deslumbrado
muerdo
la lentejuela
carnada del anzuelo.
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Amilkar Jaldín Rojas (Santa Cruz, Bolivia 1956) Poeta, narrador y comunicador social. Autor de los poemarios Llave de agua (2017), la plaquette A luz un mundo (virtual, 2020), Cosas en su sitio (2022) y Un poco de azul y sol Quito, Ecuador (2024). Tiene poemas publicados en 15 antologías, entre ellas: Entelequia Poesía Visual (2017); Llamarada de luz (Libro objeto, 2018); Antología Súbita Quince poetas de Bolivia (virtual, 2020); Antología del Décimo Festival de Poesía Contemporánea San Cristóbal de las Casas La memoria es una piel (2024); Antología del encuentro poético Paralelo Cero Quito, Ecuador (2024). Es miembro del Taller poético Llamarada Verde.
