Escribe James Quiroz
“Y al final, el amor que tú recibes equivale al amor que entregas”
The Beatles, The end
“Pandemonium” tituló la página de Paul McCartney al video de su primera gira por Lima el 2011, y es que el furor que generó la primera visita de un beatle al Perú no fue algo de todos los días para nuestra capital gris. Y esa beatlemanía estará de vuelta cuando Paul vuelva a tocar, por tercera vez, en nuestro país: Twist and shout. Las entradas puestas a la venta ya se encuentran agotadas.
A Paul McCartney se le puede reprochar ser dulzón y hasta autocomplaciente en sus últimos discos, pero lo que no se puede negar es que, en su mejor momento musical, el beatle fue imbatible, gracias a su talento natural, su capacidad y necesidad de evolución, su competitividad, su disciplina.
Tras la separación real de Los Beatles en 1969 a Paul lo abrazó la depresión. Desaliñado y sin planes concretos, tomaba y vivía sin atisbar el futuro. Pero, por suerte, tenía a Linda a su lado. Huyeron de la prensa inglesa y se recluyeron en las praderas de Escocia, rodeados de verdor, de relinchos y balidos. Ya para entonces podía sobrevivir de las regalías de sus composiciones como exbeatle, así que su aclimatación a esa nueva vida solista y a su rol de padre de familia no fue tan difícil, solo era cuestión de organizarse.

De esa experiencia nació su primer álbum solista, el minimalista McCartney I (1970), una exquisitez bizarra grabada íntegramente por Paul quien toca todos los instrumentos, retazos de temas descartados de su periodo beatle, melodías de amor, piezas instrumentales, una manera de exorcizar sus demonios mientras arreglaba cuentas con su pasado. Le sucedió Ram, en 1971, un trabajo mejor logrado, que incluye tres temas notables de su discografía solista: Too many people, un buen rock con un par de dardos lanzados contra su amigo John Lennon, y las magistrales Uncle Albert/Admiral Halsey y The back seat of my car, dos piezas sutiles que recuerdan el medley del álbum Abbey road (1969) de Los Beatles que había sido lanzado un año y medio atrás.
El largo y sinuoso camino
A Paul le costó asimilar el hecho de ya no ser parte de Los Beatles. Se puede ver en el documental Get back de Peter Jackson cómo es que, a inicios de 1969, es él quien intenta sacar adelante a la banda asumiendo el liderazgo y la iniciativa (en parte, por la indiferencia y la poca seriedad, por aquel tiempo, de John Lennon, más sumido en las drogas, en sus traumas personales y por supuesto, con la cabeza puesta en Yoko Ono), iniciativa espontánea que ya había mostrado desde la muerte de su manager Brian Epstein, en 1967. De él fue la idea de que el grupo se creara otra identidad con el Sgt. Pepper o de estrenar una película psicodélica como el Magical Mistery Tour. En las sesiones de Get back se le aprecia más comprometido y optimista, sugiere arreglos de batería a Ringo, evalúa si la guitarra de George puede ir o no en una canción y hasta le dice a John que se aprenda las letras. El problema es que para entonces Los Beatles ya habían crecido y George no necesitaba que alguien le diga si debía o no debía tocar en una canción de Paul ni negociar cuántas canciones suyas podían entrar en el siguiente álbum, así como John ni Ringo estaban para ensayar más de treinta veces un mismo tema que no les gustaba. Paul anhelaba la perfección formal de la banda, recreaba mentalmente el producto final; los otros beatles, en cambio, solo querían componer y ser libres de cualquier atadura legal que los abrumara.

Pero Paul poseía virtudes que serían decisivas para su éxito posbeatle: su inteligencia emocional, su simpatía, su disciplina, su pasión por los directos, y, desde luego, su talento. Empezó desde cero ofreciendo conciertos en pequeños auditorios, universidades y bares. Su objetivo era dar a conocer a su nueva banda, Wings, conformada por su esposa Linda y Denny Laine como núcleo permanente. Una vez asentada su imagen pública con los Wings y habiendo recobrado la confianza y conseguido notoriedad nuevamente en el circuito comercial, Paul estaba listo para continuar en la carretera, es decir, girar al máximo nivel para certificar su vigencia. Si bien en 1973 ya había publicado exitosas piezas notables como Live and let die y My love, no fue sino hasta diciembre de ese año, con la publicación del álbum Band on the run, que Paul cosechó el triunfo rotundo.
La canción que da título al álbum repite la fórmula del medley del Abbey road y otros temas de Paul solista, (unir varios retazos de canciones o esbozos independientes en una sola canción), pero logra aquí el equilibrio y la epifanía de un tema emblemático. Band on the run es el hit que Paul necesitaba. Venus and Mars (1975), finalmente, es el álbum que abre las puertas definitivas a sus giras mundiales más celebradas, el famoso Wings over the world tour de ese mismo año, que lo traerá en 1976 de nuevo por Estados Unidos tras la separación de Los Beatles. La gira mundial fue un éxito y su vuelta a USA, un hito apoteósico de nostalgia.
Desde entonces, han transcurrido aproximadamente 50 años y Paul no ha dejado de girar. En el directo, el beatle ha mantenido el formato original de los temas en estudio, los mismos arreglos, los mismos efectos, manteniendo así activo el legado musical de los de Liverpool y también su propia discografía, enloqueciendo a sus seguidores que parece que no les importa escuchar las mismas versiones mil veces interpretadas por el beatle; es más, ni siquiera baja los tonos a sus canciones más altas como Helter Skelter o Maybe I’ am amazed como harían otros músicos de su edad y su energía y vitalidad en el escenario es desbordante pese a sus 82 años recién cumplidos el último 18 de junio, más allá del desgaste natural de su voz (bien sabemos que Paul cuida su cuerpo, no tiene vicios insanos y es vegetariano desde los 70´s). Como dijo alguna vez: «Soy un eterno optimista. No importa qué difíciles sean las cosas, siempre hay luz en alguna parte. El resto del cielo puede estar nublado, pero ese poquito de azul que se ve, me atrae”. Eso quizás explique su filosofía de vida y cómo ese mantra magnético se ha transmitido de generación en generación en sus seguidores.

The end
¿Por qué un hombre de 82 años sigue dando giras como si tuviera veinte? En una entrevista concedida hace algún tiempo, Paul reveló que seguía dando conciertos por amor a la música y porque aún se conmociona cuando siente esa conexión con el público. Es lo esencial. Paul McCartney, a sus 82 años, no tiene nada que demostrar, lo ha hecho todo y todo, en muchos sentidos, ha evolucionado, en parte, gracias a su trabajo como beatle; sin embargo, el viejo Paul aún necesita reinventarse y demostrarse que su audiencia lo venera y sigue vigente. Por eso tal vez colabora en mayor medida con personajes jóvenes del mundo del pop antes que con sus contemporáneos (eso sí, hace poco colaboró en un álbum de los Stones), aunque siga interpretando “tontas canciones de amor” y, salvo una o dos excepciones, los temas de sus últimos discos no hablen de la muerte, del paso del tiempo, ni de la soledad ni de esas cosas que cantan y cantaban los viejos trovadores como Bob Dylan o Leonard Cohen.
Y es que Paul se sabe una leyenda y la música es su combustible. Y no dejará de tocar hasta que las fuerzas humanas lo abandonen. Hay que dejarlo ser. LET IT BE.
Cinco álbumes para celebrar a Sir Paul antes de su vuelta el 27 de octubre:
5. MCCARTNEY II (1980)
El segundo de la trilogía de álbumes «McCartney» (1970,1980,2020), caracterizados porque Paul se encarga de la ejecución de todos los instrumentos, un disco experimental, electrónico, bizarro, el último estando Lennon con vida, una audacia que Paul se permite cada cierto tiempo para demostrarse a sí mismo y a todos sus fans que fue él y no Lennon el beatle multifacético y multiinstrumentista. Una joya escuchar a Paul jugando con la electrónica que bandas ochenteras desarrollarían muy pronto.

4. VENUS AND MARS (1975)
Después de la apoteosis comercial de Band on the run (1973), Paul graba lo mejor de su repertorio en este álbum que contiene uno de los mejores trabajos de Wings, un disco que da pie a las giras multitudinarias por USA y Europa. Es la vuelta al ruedo de Paul, sonido impecable, su voz en todo su esplendor, adaptándose a los estilos y géneros más disímiles, y una producción que recuerda al Abbey Road con operetas, medleys, canciones enlazadas, baladas dulces, rock soul, rock pop y el optimismo de un hombre que ha superado la depresión tras la ruptura de los Beatles.

3. CHAOS AND CREATION IN THE BACKYARD (2005)
Uno de sus mejores trabajos, junto al productor Nigel Godrich, quien evitó que Paul cayera en esa manía inevitable que tienen los grandes artistas de repetirse cuando actúan mirándose al espejo, es decir, por su cuenta. Nigel exigió al máximo a Paul, no sólo en la selección de las canciones y en los arreglos, y el resultado es un disco exquisito, de principio a fin. Acaso el más parejo de un beatle solista, junto con el All things must pass (1970) de George Harrison. Sabiéndose un artista maduro, Paul firma uno de sus trabajos más equilibrados e intimistas, de lograda producción.

2. FLAMING PIE (1997)
En 1995 aparece el proyecto Anthology, un documental de ocho volúmenes sobre los genios de Liverpool. Este proyecto audiovisual viene acompañado de tres CDs de música con obra inédita de los Beatles, ensayos, presentaciones en vivo, fragmentos de entrevistas y un par de canciones ‘especiales’ en donde Paul, George y Ringo dan vida a dos temas inéditos de Lennon, agregando música a la voz del beatle desaparecido, cuyo resultado es Free as a bird y Real love, dos temas que juegan con la nostalgia de alucinar cómo habría sonado la banda en los 90 si Lennon no hubiera sido asesinado. Tras el proyecto de reunión con los otros beatles, Paul tiene un soplo divino de inspiración y saca este álbum que es lo mejor de Paul en los últimos 25 años. El último trabajo de Paul antes del fallecimiento de Linda.

1. BAND ON THE RUN (1973)
Con el tema que da título al álbum, la obra macartniana por excelencia, un buen rock, conformado por tres fragmentos unidos entre sí, que recuerdan otra vez al Abbey Road, una canción que cualquier músico exmiembro de una gran banda hubiese soñado para su carrera en solitario. Sonido setentero, con reminiscencias beatleras, melódico, energético, con el cual despegó la exitosa carrera del exbeatle. El álbum con el cual Paul cerró la boca a quienes sospechaban que su carrera había terminado tras la ruptura de los genios de Liverpool. McCartney siendo McCartney, en el mejor momento de su carrera.

